¿Estamos equivocados?

“Más vale prevenir que curar”, supongo que estamos todos de acuerdo. De hecho, de ahí deriva el éxito de Danacol, Actimel,… y otros productos del marketing moderno que gozan de un éxito rotundo.

Nosotros, en MC3, nos dedicamos a lo mismo, a la salud (salud empresarial pero salud de un “ser vivo” al fin y al cabo). Compartimos al 100% la afirmación. Podríamos haber ideado un producto equivalente a los indicados, (hasta ya teníamos nombre: “MEJORAL”, pero existió en farmacia hace tiempo). Tampoco queremos un producto que cree “dependencia”. Parece que una vez iniciada su incorporación a nuestra dieta ya lo será de por vida, no es ese nuestro objetivo.

Podríamos también habernos especializado en Urgencias, como han hecho muchos, pero no es lo que nos gusta. En Urgencias no se puede ir pasito a pasito, no hay tiempo, todo debe hacerse ¡ya! y casi sin pensar, más por intuición, la situación lo exige y el riesgo de no hacerlo también. A nosotros nos gusta más trabajar con tiempo, pudiendo planificar y reorientando el rumbo según necesidad. Creemos en las propias fuerzas de la organización sabiendo que su cuerpo, como el de todo ser vivo, busca el equilibrio.

Esperar la urgencia o trabajar con la prevención, ambas, son maneras válidas pero preferimos más la “pastilla” preventiva de MC3 que no una intervención a “vida o muerte”. Entendemos que el problema de la prevención es la dificultad de comprobar en el corto plazo la mejora en los resultados, y ello lleva a una desconfianza inicial que debemos vencer. Como siempre la mejor manera es el “boca-oreja”, “pues yo lo probé y realmente lo estoy notando, estas pastillas poco a poco me están ayudando”. Nuestra intención sería asemejarnos a esas pastillas que tenemos siempre a mano para situaciones en las que un auto-masaje no nos sirve e ir a Urgencias es desproporcionado. Somos ese suplemento vitamínico, temporal, que refuerza y evita un mal mayor.

Un problema con el que nos encontramos es nuestra cultura latina, o mediterránea, que se traduce en que sea cual sea nuestro mal, “mejor ir a Urgencias” (es como matar moscas a cañonazos). Así ocurre que los costes quedan “escondidos” tras la Seguridad Social, pero si lo pagáramos de nuestro bolsillo habríamos optado por las pastillas seguramente.

Pero como siempre no se trata sólo de lo que nosotros queremos, si no sobretodo de lo que el mercado quiere. También las enfermedades cambian, aunque sean mutaciones de las anteriores. En MC3 seguimos creyendo en esas  pastillas únicas y esenciales (homeopáticamente hablando) que no se fabrican a gran escala y que son específicas para cada caso. No tenemos vocación de farmacéutica con un producto genérico “útil para todo”. Nos gustaría ser un pequeño laboratorio elaborando pastillas específicas para cada enfermo y cuidando especialmente los “efectos secundarios”. ¿Estamos equivocados?

Juan Carlos Estorach   &   Quim Esquirol

Gestión por Procesos