¿Somos o no somos un equipo?

Leía el otro día el siguiente artículo, “Nadie te va a montar un proyecto por un salario” y no pude evitar dejar mi comentario:

El concepto clave a mi entender es el equipo. Da igual que se trate de programador, diseñador, albañil, arquitecto,…, da igual si es socio, asalariado, subcontratado,… en cada proyecto, en cada empresa, todo el mundo es importante y necesario. Es absurdo endiosar a unos y menospreciar a otros. Un buen producto sin una buena venta es tan malo como un mal producto con una buena venta.
Llevo años dedicado a la mejora de las empresas en base a la gestión por procesos y veo que no evolucionaremos hasta que la gente deje de ver los departamentos, los roles como partes independientes en lugar de considerarlos partes de la misma cadena. Recordad que la fortaleza de la cadena la determina el eslabón más débil. Por tanto, todos tienen su p
eso.
El éxito estará en conseguir que todos trabajemos como un buen equipo.

Con visiones estrechas la salida de la crisis llegará más tarde que pronto. Somos optimistas y creemos que, afortunadamente,  hay muchos emprendedores con soluciones válidas.  El problema vuelve a ser pensar que las individualidades están por encima del equipo. El que tengamos al mejor programador del mundo no garantiza el éxito de un proyecto con base informática, hay muchos otros factores igualmente importantes y sin los cuales el fracaso está asegurado. Por otro lado, infravalorar sus tareas tampoco beneficiará al proyecto.

Lo hemos visto en un terreno conocido por todos, el fútbol, un grupo de estrellas como las fichadas en el Real Madrid no garantizan el éxito. Ha sido el jugar como un equipo lo que ha hecho que puedan acercarse al Barça. ¿Qué ventaja tenían estos? Que hace ya un año que funcionan como un equipo. Todo el mundo sabe que Messi no habría sido elegido como “mejor jugador del mundo” sin el resto del equipo al lado. Y a la inversa, el Barça no habría conseguido 6 títulos sin haber sabido integrar en el equipo a un jugador como Messi. Aún iría más lejos en las ventajas de conseguir un buen equipo, (de conseguir que los procesos sean conocidos por todos, que la cultura de la organización sea asimilada por todos) cuando la necesidad ha requerido un cambio de actores (jugadores en nuestro caso) han sabido mantener el nivel del equipo, e incluso en situaciones “críticas” (semifinales y finales incluso) han podido alzarse con la victoria.

Está claro que la fuerza del equipo acompaña el éxito, y que un buen equipo hace mejores a sus integrantes; por lo tanto, preguntémonos si somos o no somos un equipo y empecemos por intentar construirlo. Los que nos conocéis ya sabéis de que hablamos: identifiquemos roles, actores, definamos procesos,… ¡creemos un equipo!

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos