Menos impuestos y más recaudación… Sí, se puede

Somos profesionales de los procesos y sabemos activar recursos dormidos. ¿Cómo osamos meternos en berenjenales impositivos? Fácil, tenemos una metodología y forma de hacer que aplicamos siempre para simplificar y ganar productividad. Ahora, en momentos de baja actividad nos buscamos otros líos en los que pensar. Esta vez, de la Agencia Tributaria, hemos investigado el Impuesto de Sociedades del 2008. Son datos públicos y los encontrarán en su página web.

Centremos el problema. En total hay 1.421.543 entidades y asociaciones con NIF sujetas al impuesto de sociedades. Con las SA’s, las SL’s, las cooperativas y las UTE’s, sumamos 1.381.878, un 97,21 % del total. Del primer total, 908.705 tienen base imponible negativa (63,92 %) y 512.838 base imponible positiva (36,08 %).

Hacienda tiene clasificadas 1.201.120 empresas que facturaron menos de 6 millones de €uros, lo que equivale a un 86,92 % de las 1.381.878 empresas.

Rápidamente se darán cuenta de que la mayoría de empresas pequeñas en el 2008 fueron las que tuvieron base imponible negativa. Vaya, que perdieron dinero. Muchas de las que no lo hicieron fueron porque echaron mano de beneficios extraordinarios. Ya saben, después de épocas expansivas siempre quedan recursos escondidos por las esquinas (normalmente entre los activos fijos, incluyendo inmuebles y terrenos).

Hemos preguntado cuántos inspectores hay asignados a este tipo de empresas y no nos lo han sabido decir (es confidencial o no lo saben). No, no se extrañen, los consultores hacemos preguntas que la gente no sabe contestar. Son aquellas preguntas que nadie se ha hecho antes y que cuando alguien lo hace es todo un fastidio.

Nosotros creemos que los empresarios, en su mayoría, quieren ganar y enseñar que ganan dinero. Así los bancos les dejan más dinero y todos salen ganando. La lógica dice que si de los beneficios empresariales se paga impuestos los empresarios tenderán a esconderlos y los bancos estarán menos contentos. Por este motivo los inspectores de hacienda han de escudriñar balances y contabilidades para asegurar que no se esconden beneficios y que se paguen los impuestos correctos.

¿Qué pasaría si no gravásemos los beneficios de las empresas pequeñas? Ganaríamos que los inspectores y subinspectores de hacienda estuvieran más centrados en perseguir el fraude fiscal de la economía sumergida. Vaya, que en vez de perseguir impuestos de pérdidas empresariales (ya se ve que en esto hay poco jugo) se podrían perseguir los beneficios de las actividades sumergidas y sus IVA’s. Opiniones de la calle cuentan que rozamos el 20 % de economía sumergida.

Seguro que será necesario establecer algún elemento corrector en aquellos segmentos de la economía propensos a las plusvalías provenientes de decisiones institucionales de información privilegiada. Eso sí, no se metan con la vivienda habitual por favor.

Los empresarios enseñarán todos sus beneficios. Para asegurarnos que sea así, será obligatoria una auditoría contable seria (para revisar ingresos y pagos no hace falta tener tres carreras y unas oposiciones). Los bancos verán la contabilidad real y ya se asegurarán de que las valoraciones de los activos sean las correctas. Los notarios están ayudando muy bien en estos menesteres.

Así los buenos empresarios generarán valor, los bancos filtrarán lo que no sea sano (a su riesgo y no al de todos) y Hacienda aflorará lo que anda sumergido (le sobran buenos recursos). ¿Cuando empezamos señores políticos?

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

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