Churchill: “We will never surrender”

Estas palabras, famosas de un discurso de Winston Churchill, expresan, en su sencillez, mucha fuerza y determinación. Logró orientar las energías de toda una nación, Inglaterra, en un solo sentido. No fue fácil. Coordinó muchos esfuerzos (¿procesos?). Finalmente, consiguió un buen resultado. En definitiva: lideró.

En poco tiempo y en momentos difíciles se coordinaron muchos conocimientos, se comunicaron muchas energías y se encauzaron muchas acciones. No podemos olvidar el gran costo que hubo en vidas humanas (el dinero es la parte menos costosa). Valoremos también que en aquellos días, y sin la facilidad de las comunicaciones de hoy, se realizó un gran esfuerzo de todos.

Podemos pensar que se consiguió gracias a la estructura jerarquizada de la sociedad Inglesa y su educación victoriana. Opinamos que lo que pudo más fue tener un “enemigo común”: evitar una invasión. En positivo, lo que les unió fue tener un objetivo compartido. Nos gusta más esta visión positiva. La educación victoriana ayudó, por la voluntad y la abnegación forjadas, también por la disciplina. La jerarquía fue básica en el interior del ejército, probablemente también en la epopeya de la RAF, también en la coordinación del desembarco, pero no en la cantidad de millones de aportaciones anónimas de la sociedad civil orientadas hacia aquella gesta nacional (el objetivo común).

Analizado con nuestros ojos de hoy, vemos una incipiente estructura de Gestión de Procesos. Una parte de jerarquía y otra parte de acciones transversales. Podríamos discutir sobre su eficiencia (siempre mejorable), pero fue eficaz. Conseguir que la sociedad civil se estructurase por procesos fue un éxito. La coordinación posterior y continua consiguió que todos aquellos detalles, aparentemente desorganizados, lograran que el talento escondido fuera fluyendo hacia dónde más se necesitaba. Obviamente la estrategia (como gestión de recursos siempre escasos) tuvo un predominio absoluto. También la puesta en común de “los aliados” en sus coordinaciones al más alto nivel.

Otra frase famosa de Churchill es la de que “la cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”. Este pensamiento es básico para comprender el liderazgo. No sólo hay liderazgo en la jerarquía (viento a favor), que también, pero siempre será más fuerte y obtendrá mayores éxitos (más gente) la orientación hacia objetivos comunes que atraviesen las organizaciones.

De Churchill su frase más conocida es: “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos conocidos”. Como no andamos en política queremos recordar otra: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Nosotros somos optimistas y ahora vemos muchas oportunidades. Hay que trabajárselas, eso sí. El resultado será mayor, o no tanto, dependiendo de la ilusión, empeño y determinación que logremos liderar. Cuando el problema es de todos también lo ha de ser su solución. No esperemos que los demás hagan cosas por nosotros (así la culpa siempre la tendrá el gobierno y nadie disfrutará de una solución). Pongamos energías y velocidad. ¿Han pensado en modificar o adaptar la cultura Jerárquica?

Anoten la versión positiva y moderna de aquella frase inicial: “yes, we can”.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

Anuncios

¡O cambiamos o nos cambian!

Las organizaciones tienden a aprovechar al máximo lo que hasta ahora les ha funcionado bien antes que a identificar y aprovechar nuevas oportunidades. Es cierto que meterse en nuevas aventuras es más arriesgado que seguir haciendo “lo de siempre”. Imagínense el problema si además los resultados, hasta ahora, han sido buenos.¿Hacia dónde?

El cliente y los mercados están en cambio perpetuo y cada vez a mayor velocidad. En pura lógica nosotros también deberíamos cambiar (o ir cambiando que no es lo mismo). Pero para realizar cualquier cambio se necesita, primero, consciencia de su necesidad y, segundo, disponer de la energía y voluntad necesarias para realizarlo. Pero si por un lado está el “no meneallo” y por el otro la incertidumbre propia de cualquier cambio, el resultado es una muralla muy alta. Tal vez demasiado alta. ¿Cuánta energía hace falta para saltar la muralla? ¿Disponemos de toda esa energía en una situación como la actual? Y además me pregunto: ¿Se añade miedo a todas esas sensaciones?

Si fuera tan sencillo, las grandes compañías (esas que cotizan en bolsa) hubieran visto venir al lobo y, en cambio, a muchas, no a todas, les ha mordido como a la mayoría. Al final, detrás de las decisiones hay personas y el miedo y la incertidumbre las paraliza. Existe un alto riesgo de que estos sentimientos individuales contagien a las organizaciones. No todas han respondido de la mejor manera delante de esta crisis. ¡También ellas se paralizan!

¿Existe una metodología para hacerlo mejor?

Para controlar nuestro futuro debemos controlar primero nuestro pasado. ¿Cuántos problemas del pasado no fueron resueltos correctamente y vuelven a salir de nuevo? Hasta que no están completamente solucionados, los problemas se enquistan repitiéndose más que los pimientos. Los cambios estables se empiezan mirando hacia adentro. Luego, cuando todo está bien, en orden y tranquilo, podemos mirar hacia fuera. ¿Verdad que es fácil?

Cambiar cuesta (y a veces duele), pero no es excusa para no intentarlo cada día.

Hasta ahora los cambios los hemos hecho por oportunidad o porque no nos ha quedado más remedio, a empujones. Casi por miedo más que por voluntad. El cambio es la oportunidad continua de la mejora y el aprendizaje la mejor estrategia de estabilidad y progreso. No es lo mismo cambiar ante la oportunidad que buscar estratégicamente el cambio.

Mientras Vds. se lo piensan, nosotros vamos a identificar cambios a realizar antes de que nos cambien. Hasta la semana que viene.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

Las oportunidades ¿se cazan o se pescan?

rifleHemos oído muchas veces las bondades de los valores: esfuerzo, ahorro, austeridad, servicio, humildad, respeto y pensar primero en las personas. ¿Será una receta para salir de esta crisis?

Una receta es algo que se aplica con un orden y con medidas determinadas. Para salir de la crisis, lo del orden, no lo vemos muy claro. ¿Qué va primero el ahorro y luego las personas? ¿Tendrá la tasa de paro que ver con esto? A nosotros nos da (en la nariz) que si primero ponemos a las personas y luego el ahorro el índice del paro sería menor. Y eso de medir, tampoco lo vemos claro ¿Vamos a “medir” el respeto y el servicio? ¿No sería mejor echar todo lo que tenemos o podamos? Dicho de otra forma: en un incendio ¿ahorraríamos agua?

Cierto es que no echaríamos toda el agua de golpe y en un solo sitio (perderíamos en ahogados lo que ganamos en quemados) pero sí que echaríamos el agua adecuada y de la forma conveniente por varias partes. En cualquier caso, primero, salvaríamos a las personas y luego atacaríamos el fuego. Los profesionales de los incendios saben hacer eso a la perfección y para ello ponen el máximo de recursos disponibles. ¡No escatiman!caña

Para salir de este embrollo que llamamos crisis el único orden que hay que tener claro es que primero van las personas y, luego, todo lo demás con sentido de urgencia (siguiendo el ritmo, como el Jazz).

Habrá que seguir vendiendo: identificando clientes, sus necesidades y sus problemas, allí donde estén; ahorrando costes: sobre todo aquello que no añade valor a nuestro producto; mejorando producción: haciendo más rápido y mejor lo que ya sabemos hacer bien; asegurando y esmerando el servicio de atención al cliente (o al ciudadano, según convenga) y el post-venta (ahora es cuando más clientes se pueden ganar, o perder); anticiparemos deseos, buscaremos nuevos segmentos, nuevos mercados, añadiremos imaginación, ilusión y , si podemos, pasión. ¡Todo menos quedarse quieto! Hay que salir a cazar y no esperar a que el cliente vuelva cuando la economía se restablezca. Si nosotros no vamos ellos no vendrán ¿a qué me suena esto?

Sabemos que el camino pasa por la comunicación y la coordinación de esfuerzos. Tocar las notas siguiendo el ritmo, la inspiración, no significa que no formemos parte de un conjunto. La audiencia sigue estando y si desafinamos se van ¡y esos no vuelven!

Nosotros nos vamos de caza. Hasta la semana que viene.

Gracias a las colaboraciones de la semana pasada y en especial a la de Juliana: excelente ejemplo el del Jazz.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos