¡Cliente nuestro que estás en los Cielos…!

Cuando se habla de que vamos a llegar a los cinco millones de parados, ponerse a buscar lo que de positivo hay en ello es como buscar los tres pies al gato. Ayer leí un artículo en el que César Alierta decía: “esta crisis se nos va a hacer corta para todo lo que tenemos que hacer mientras dure”. Estoy de acuerdo, hay que solucionar muchas cosas.

El barco hace aguas pero todavía tenemos barco. Que “lo financiero” tiene mucha culpa, sí, pero pensar que sólo tenemos una vía de agua, ¡no! Etiquetar la crisis como de consumo y no hacer nada más, es simplista. Pretender curar una gangrena con una aspirina es una locura.

La solución ahora, con la que está cayendo, es simple: trabajar el doble, hacerlo bien a la primera y, sobre todo, rápido. Si sólo arreglamos las causas seguiremos teniendo el barco medio hundido. También tendremos que achicar agua, secar los motores (o las velas, como quieran), volver a poner todo en su sitio y arreglar todo lo que se haya estropeado.

Sabemos que inundar de dinero el mercado (como están haciendo los bancos centrales) mitiga el problema pero no lo arregla. Y mientras ¿qué hacemos? Sugiero que todos, cada uno en su sitio, intentemos generar el Máximo de Valor Añadido (MVA y así parece serio). Debemos  generar mucho más que antes para sustituir a los que han dejado de generarlo y generar de nuevo.

A la espera de que esta nueva fuente de MVA se consolide, sugerimos que todos nos pongamos “las pilas” y ayudemos desde nuestros puestos de trabajo.  A parte de ahorrar, ser austeros y más productivos, hagamos algo más. Busquemos al Cliente (el que recibe el fruto de nuestro esfuerzo) e intentemos cada día ser mejores a sus ojos. Para ello tendremos que centrarnos en él innovando, investigando, imaginando nuevos productos y servicios, con ilusión, pasión y rápidamente.

Las jerarquías estructuran muy bien las organizaciones pero cuando se trata de responder rápido a una necesidad del mercado, son lentas. Lo rápido son los procesos transversales. Un buen violín se oye, muchos buenos violines tocando la misma melodía se oyen mucho más. Poner a muchos pensando en una misma cosa es más efectivo que sólo uno lo haga.  El Cliente, nuestro objetivo. Yo hasta le dedico oraciones varias veces al día.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

www.mc3.es

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