¡Interesa llegar, pero aún más cómo!

Muchas son las frases que reflejan un mismo concepto: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, “Un viaje de mil millas comienza con el primer paso”, etc. pero leía hace unos días el siguiente artículo: “Mil Millas” donde realmente coincido con su visión, realmente el camino empieza antes de ponerse a andar.

Si lo trasladamos al mundo de la Fórmula Uno, ¿no es cierto que antes de iniciar la carrera hay muchos ajustes que realizar? Incluso la decisión de la estrategia, el número de paradas, etc. En el mundo del fútbol también lo vemos, no nos es suficiente ganar, el cómo es importante. A un único partido podría valer, pero en un campeonato el cómo garantiza regularidad y se traduce en resultados. Nosotros no somos de partido único, una empresa no quiere un único éxito, queremos “ganar” por mucho tiempo.

¿No ocurre lo mismo con un nuevo producto o servicio? Su comercialización es un paso dentro del proceso, pero no el primero. Y debemos asegurarnos el considerar “la totalidad” del proceso para garantizar, en la medida de lo posible, el resultado deseado. De hecho, veíamos en el artículo de hace unas semanas, “Pequeños detalles, grandes impactos”, como un mal inicio puede hacer cambiar radicalmente el resultado.

Por cierto, en el mismo artículo al que me he referido también se hace mención de otro punto que considero clave, los resultados:

“En vez de vivir obsesionados por los resultados, deberíamos centrarnos en el proceso: disfrutar del paisaje en el viaje.” (“Con ganas, ganas”)

Traduzco ese “disfrutar del paisaje” como un “trabajar motivado”, de manera que los protagonistas sean, como siempre decimos, las personas y no los resultados.

En MC3 siempre lo hemos defendido, los resultados deben ser consecuencia de buenos procesos; de otra manera, dependemos demasiado del factor suerte, importante como siempre pero nunca puede ser clave.

En conclusión, procesos consistentes desarrollados por personas motivadas siempre desencadenarán resultados exitosos.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

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Churchill: “We will never surrender”

Estas palabras, famosas de un discurso de Winston Churchill, expresan, en su sencillez, mucha fuerza y determinación. Logró orientar las energías de toda una nación, Inglaterra, en un solo sentido. No fue fácil. Coordinó muchos esfuerzos (¿procesos?). Finalmente, consiguió un buen resultado. En definitiva: lideró.

En poco tiempo y en momentos difíciles se coordinaron muchos conocimientos, se comunicaron muchas energías y se encauzaron muchas acciones. No podemos olvidar el gran costo que hubo en vidas humanas (el dinero es la parte menos costosa). Valoremos también que en aquellos días, y sin la facilidad de las comunicaciones de hoy, se realizó un gran esfuerzo de todos.

Podemos pensar que se consiguió gracias a la estructura jerarquizada de la sociedad Inglesa y su educación victoriana. Opinamos que lo que pudo más fue tener un “enemigo común”: evitar una invasión. En positivo, lo que les unió fue tener un objetivo compartido. Nos gusta más esta visión positiva. La educación victoriana ayudó, por la voluntad y la abnegación forjadas, también por la disciplina. La jerarquía fue básica en el interior del ejército, probablemente también en la epopeya de la RAF, también en la coordinación del desembarco, pero no en la cantidad de millones de aportaciones anónimas de la sociedad civil orientadas hacia aquella gesta nacional (el objetivo común).

Analizado con nuestros ojos de hoy, vemos una incipiente estructura de Gestión de Procesos. Una parte de jerarquía y otra parte de acciones transversales. Podríamos discutir sobre su eficiencia (siempre mejorable), pero fue eficaz. Conseguir que la sociedad civil se estructurase por procesos fue un éxito. La coordinación posterior y continua consiguió que todos aquellos detalles, aparentemente desorganizados, lograran que el talento escondido fuera fluyendo hacia dónde más se necesitaba. Obviamente la estrategia (como gestión de recursos siempre escasos) tuvo un predominio absoluto. También la puesta en común de “los aliados” en sus coordinaciones al más alto nivel.

Otra frase famosa de Churchill es la de que “la cometa se eleva más alto en contra del viento, no a su favor”. Este pensamiento es básico para comprender el liderazgo. No sólo hay liderazgo en la jerarquía (viento a favor), que también, pero siempre será más fuerte y obtendrá mayores éxitos (más gente) la orientación hacia objetivos comunes que atraviesen las organizaciones.

De Churchill su frase más conocida es: “la democracia es el menos malo de los sistemas políticos conocidos”. Como no andamos en política queremos recordar otra: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”.

Nosotros somos optimistas y ahora vemos muchas oportunidades. Hay que trabajárselas, eso sí. El resultado será mayor, o no tanto, dependiendo de la ilusión, empeño y determinación que logremos liderar. Cuando el problema es de todos también lo ha de ser su solución. No esperemos que los demás hagan cosas por nosotros (así la culpa siempre la tendrá el gobierno y nadie disfrutará de una solución). Pongamos energías y velocidad. ¿Han pensado en modificar o adaptar la cultura Jerárquica?

Anoten la versión positiva y moderna de aquella frase inicial: “yes, we can”.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos