“Antes de ser navegante he sido náufrago”. Séneca

La frase tiene miga pero no sabemos en qué contexto se dijo. Me ha dado más que pensar que la conocida “monaguillo antes que fraile”. En cualquier caso veo que esto de la mejora viene de lejos y ha sido aplicado en diferentes épocas de la historia de la humanidad.

Entendemos que ambas frases valoran el error como herramienta del aprendizaje y como peaje obligado en el crecimiento personal y en el de las organizaciones. Está claro que no nacemos enseñados y que el aprendizaje es necesario. Nos interesa el aprendizaje del individuo para entender mejor el de las organizaciones. El que seamos capaces de aprender como grupo es de vital importancia en el desarrollo de nuestra organización. Por eso debemos entender los procesos que realizamos y, cómo los realizamos para hacerlos altamente eficientes en favor del objetivo común acordado y aceptado. ¿El Cliente?

Existe literatura que extensamente demuestra la inconveniencia de que la consecuencia del error sea el castigo. Siendo el error una acción que no lleva hacia el objetivo deseado, debemos valorar si tal error es consciente o inconsciente, y si es evitable o no. No entra en la intención de este artículo valorar la culpa que pueda existir en cualquier caso. Sólo nos interesa que del error se aprenda y no se vuelva a producir. En el mundo de la mejora, el error tiene una componente positiva. Ante un error sólo nos preguntaremos ¿dónde? y no ¿quién? Hay un abismo entre lo uno y lo otro, ¿no?

¿Conocen la historia del queso Roquefort? Un joven pastor se dejó olvidado su almuerzo (pan con queso fresco de oveja) en una cueva. Al cabo de unos meses volvió a esa cueva y se encontró con que el queso fresco se había convertido en otra cosa “buenísima”. ¿Cometió un error el pastor? La leyenda cuenta que el pastor se dedicaba a perseguir bellas damiselas (Wikipedia) y que con el trajín se olvidó del bocadillo. Si sólo hubiera quedado el error, por la pasión, y alguien no se hubiese preocupado en profundizar y estudiar el proceso que llevó a encontrar un nuevo resultado, hoy no disfrutaríamos de unos quesos de indudable sabor y calidad. El estudio y análisis del proceso encontró el Penicilium, y gracias a él se han desarrollado nuevos productos y creado valor.

¿Cuántos buenos productos lo han sido “a la segunda” después de valorar y analizar correctamente el dónde y no buscar el quién de “la primera”? Persistir en el objetivo, adaptando, modificando y entendiendo el proceso tiene mayor recompensa que encontrar al culpable y no modificar nada.

Un doble sentido de la frase de Séneca es que como náufrago estás solo, como navegante perteneces a una organización. Fallar como grupo deja solos y desamparados a muchos.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos