¿Quieren cocinar algo nuevo?

A estas alturas no les vamos a enseñar a cocinar, todos sabemos cocinar, llevamos años haciéndolo, y quien más quien menos ya tiene sus trucos (y sus manías).

Pero, precisamente, por tener nuestras manías, por llevar tiempo cocinando lo mismo, ¿no es interesante plantearse el cocinar algo nuevo? Primero tendremos que saber cómo está la cocina, según lo que tengamos a disposición no nos plantearemos según que platos. Conoceremos al equipo, experiencia y procedencia de los integrantes, queremos fusionar lo mejor que aporte cada uno de ellos. Y a partir de este primer análisis plantearemos una estrategia, unos objetivos. ¿Los tenemos claros? ¡Pues “manos a la masa”!

Nosotros tenemos una metodología, primero pensamos en el menú, es nuestro nivel 1 de procesos. Necesitamos disponer de esa visión genérica, de conjunto, antes de entrar en detalles. Un buen menú será equilibrado, con una muy buena relación entre entrantes, primeros, segundos y postres. También nos animará a querer continuar con el contenido de cada uno de ellos.

En nuestra metodología, querer saber el contenido de cada plato, será un nivel 2, se especifica en los procedimientos. Aparecen los roles: el chef, el jefe de partida, los pinches, etc., todos con su participación. Representemos nuestros procedimientos para que todos sepamos QUÉ y QUIÉN debe hacer cada una de “las partes del todo”. Por cierto, junto a todos estos platos, coexiste el mundo de las bebidas, puede que el rol de sumiller (sommelier) sea estratégico (dependerá del menú elegido, de nuestro mapa de procesos. Si se trata de un menú diario a 8€, ese rol no aparecerá en nuestros gráficos).

Por cierto, hablábamos de cocinar algo nuevo, quizás ya en la concepción del menú lo hayamos introducido, o puede que haya sido en la organización de la cocina, o en la preparación y ejecución del servicio. Si el cambio lo hemos introducido en el CÓMO hacer una salsa, “estamos de suerte”, nuestra metodología dispone de un tercer nivel, en el cual describimos las instrucciones operativas. El detalle de cómo hacer esa salsa. El paso a paso, porque hay que ser muy precisos, porque ante una situación no deseada hay que saber qué hacer, ya que es esencial que la salsa nos quede como estaba prevista.

Viendo y siendo conscientes de la fotografía “total”, vemos que los cambios se pueden introducir de muchas maneras, en varios sitios y varios al mismo tiempo. Por eso creemos que nuestra metodología  es la mejor guía para gestionar esos cambios, porque no nos deja ningún cabo suelto, porque nos permite llegar hasta el más mínimo detalle; y además llegamos a él desde la visión más general que tenemos, desde el mapa de procesos.

Hemos hablado de cocinas, bien podríamos habernos referido a organizaciones. Por cierto, ¿quieren cocinar algo nuevo? ¡Nosotros no paramos de pensar nuevos platos!

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

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¿Somos o no somos un equipo?

Leía el otro día el siguiente artículo, “Nadie te va a montar un proyecto por un salario” y no pude evitar dejar mi comentario:

El concepto clave a mi entender es el equipo. Da igual que se trate de programador, diseñador, albañil, arquitecto,…, da igual si es socio, asalariado, subcontratado,… en cada proyecto, en cada empresa, todo el mundo es importante y necesario. Es absurdo endiosar a unos y menospreciar a otros. Un buen producto sin una buena venta es tan malo como un mal producto con una buena venta.
Llevo años dedicado a la mejora de las empresas en base a la gestión por procesos y veo que no evolucionaremos hasta que la gente deje de ver los departamentos, los roles como partes independientes en lugar de considerarlos partes de la misma cadena. Recordad que la fortaleza de la cadena la determina el eslabón más débil. Por tanto, todos tienen su p
eso.
El éxito estará en conseguir que todos trabajemos como un buen equipo.

Con visiones estrechas la salida de la crisis llegará más tarde que pronto. Somos optimistas y creemos que, afortunadamente,  hay muchos emprendedores con soluciones válidas.  El problema vuelve a ser pensar que las individualidades están por encima del equipo. El que tengamos al mejor programador del mundo no garantiza el éxito de un proyecto con base informática, hay muchos otros factores igualmente importantes y sin los cuales el fracaso está asegurado. Por otro lado, infravalorar sus tareas tampoco beneficiará al proyecto.

Lo hemos visto en un terreno conocido por todos, el fútbol, un grupo de estrellas como las fichadas en el Real Madrid no garantizan el éxito. Ha sido el jugar como un equipo lo que ha hecho que puedan acercarse al Barça. ¿Qué ventaja tenían estos? Que hace ya un año que funcionan como un equipo. Todo el mundo sabe que Messi no habría sido elegido como “mejor jugador del mundo” sin el resto del equipo al lado. Y a la inversa, el Barça no habría conseguido 6 títulos sin haber sabido integrar en el equipo a un jugador como Messi. Aún iría más lejos en las ventajas de conseguir un buen equipo, (de conseguir que los procesos sean conocidos por todos, que la cultura de la organización sea asimilada por todos) cuando la necesidad ha requerido un cambio de actores (jugadores en nuestro caso) han sabido mantener el nivel del equipo, e incluso en situaciones “críticas” (semifinales y finales incluso) han podido alzarse con la victoria.

Está claro que la fuerza del equipo acompaña el éxito, y que un buen equipo hace mejores a sus integrantes; por lo tanto, preguntémonos si somos o no somos un equipo y empecemos por intentar construirlo. Los que nos conocéis ya sabéis de que hablamos: identifiquemos roles, actores, definamos procesos,… ¡creemos un equipo!

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

Mal operario siempre tiene malas herramientas

Lo dice un proverbio francés. A mí me suena que algo tiene que ver con la política. Últimamente les salen mal muchas cosas.

El campo de visión del responsable político debe ser mayor que el nuestro, pero no quita que los demás no tengamos la suficiente capacidad de análisis y de comprensión para hacernos una buena composición de lugar. En política si te equivocas una vez es malo, si engañas es peor, pero si eres tonto es el final. Señores políticos, Excelencias, escojan. Está claro que la situación no es buena y que juegan con la semántica para esconder lo que convenga. Pero la situación, a corto, no cambiará. Sobre todo si seguimos haciendo lo mismo. ¡O cambian las herramientas o cambiamos al operario!

Quejarse de desesperación o de desapego no soluciona nada. Son sentimientos generales (asumidos o no) que no añaden valor, ni a la sociedad ni a nadie. Lo más aconsejable es “poner ritmo”. Se me ocurre que lo mejor es ponerse a trabajar en grupo (de lo lindo) y empezar a poner un poco de lógica en las acciones a realizar. Hace tres semanas Juliana nos comentaba lo de tocar jazz: “improvisando pero siguiendo el ritmo”, nos decía. No hacer por hacer, ni decir que vamos a salvar a unos antes que a los otros (yo he oído que a los delgados les vamos a seguir dando comida y que los rollizos se espabilen). Aquí es cuestión de que nos salvemos todos.

No estamos tan mal (¡al loro!). Somos muchos y tenemos el conocimiento, la metodología y las ganas para salir adelante. Viva la mentalidad empresarial del comentario de Melció de hace dos semanas. Viva la innovación, la ilusión, el talento y cualquier tipo de pasión que saque lo mejor de nosotros. Viva el ritmo y viva la improvisación.

Aceptamos crisis (pero no como animal de compañía), pero nos vamos a poner las pilas para salir de ella. Vamos a utilizar nuestras energías para seguir hacia delante hacia una mejor situación, pero, eso sí, todos juntos. Todos en estos momentos somos necesarios. Unos por la experiencia, otros por la energía y todos por la ilusión. Pero ilusión sin esfuerzo no va a ser suficiente.

Ahora sólo nos queda encontrar a los “buenos operarios y operarias” para que decidan las “buenas herramientas y procesos”.

¿Voluntarios y voluntarias?

 Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos