En Alemania, ¿10.000 zánganos… ?

En la naturaleza abunda el orden. Siempre busca eficiencia y sostenibilidad en el largo plazo. El vuelo en manada se hace siguiendo una formación específica para maximizar velocidad con el mínimo esfuerzo. Tanto en tierra como en el mar, los carnívoros cazan siguiendo una organización, siguiendo criterios muy conocidos y, luego, a la hora de la comida se sigue un orden milenario. El líder de la manada amonesta a los que infringen lo establecido. Todos aprenden. ¡Pero siempre juntos! Aldous Huxley creó, en “Un Mundo Feliz”, el orden por excelencia; máxima jerarquía. Allí aprendimos que los conceptos rígidos llevados al extremo son inestables. También sabemos que la libertad, o flexibilidad máxima, no es eficiente. Al final surge cierto orden.

En la naturaleza también hay desorden (ie: tormentas, terremotos, huracanes, heladas, sequías y un largo etc.). Son pequeñas disfunciones que siguen la melodía del concierto. Incluso, nos atrevemos a decir que afinan. Son como períodos de puesta a cero. Como un volver a empezar, dando la oportunidad de seguir creciendo con sostenibilidad. La naturaleza tiene esos contrastes. Se adapta continuamente. Permite la ley del más fuerte pero, también, favorece el bien común sobre el individual. Según convenga. Permite lo aleatorio (genética) y, al mismo tiempo, reduce la incertidumbre (el esfuerzo tiene recompensa). Tiene un objetivo en el largo plazo y es flexible en las acciones a corto.

La vida de las abejas está llena de detalles sorprendentes. Cuando nace una nueva reina lo primero que ésta hace es matar a todas las otras reinas que están creciendo en sus alveolos. En la colmena sólo puede haber una reina. Permite la existencia de los zánganos que sólo intervienen para fecundar los huevos de la reina en su vuelo nupcial. Los zánganos no intervienen ni en la recolección de néctar ni en la elaboración de miel ni en la defensa de la colmena ya que no poseen aguijón. Comen la miel elaborada por muchas obreras y duermen, por eso, en épocas de sequía o cuando escasea el alimento (generalmente fines de otoño, comienzos de invierno), las obreras se encargan de eliminarlos no dejándolos entrar en la colmena, por lo que mueren de hambre y frío. Objetivo: seguir viviendo, polinizando y dando vida, pero actúa en los excesos.

¿Siguen las abejas protocolos y procesos transmitidos genéticamente? No es la única especie que lo hace. Lo que está claro es que esos protocolos existen y que todas las abejas del mundo mundial los siguen. Nosotros no tenemos dudas de la bondad de los procesos y que es necesario establecerlos, mejorarlos para después transmitirlos.

Si comparamos las soluciones que cada gobierno europeo ha expuesto ante la crisis, llama la atención las de la Sra. Merkel. Elimina, entre otros, 10.000 funcionarios y reduce las acciones militares. Obviamente no son zánganos pero el tratamiento que reciben es parecido. Objetivo: ¿largo plazo con flexibilidad en el exceso a corto?

Nos ha sorprendido que la Sra. Merkel leyera nuestras reflexiones del 14 de Mayo (“El tiempo es polvo de estrellas”). Es broma, pero los consultores identificamos bien las soluciones correctas. Lo malo es que no podemos decir lo que “hay que hacer” (aunque lo intuyamos), sólo podemos sugerir y fecundar los mejores pensamientos.

Generamos valor añadido, anticipamos problemas, nunca nos ponemos enfermos y también somos de los que aguantan el país. ¿Qué más quieren?  ¡Todos empujamos!

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

¡Cliente nuestro que estás en los Cielos…!

Cuando se habla de que vamos a llegar a los cinco millones de parados, ponerse a buscar lo que de positivo hay en ello es como buscar los tres pies al gato. Ayer leí un artículo en el que César Alierta decía: “esta crisis se nos va a hacer corta para todo lo que tenemos que hacer mientras dure”. Estoy de acuerdo, hay que solucionar muchas cosas.

El barco hace aguas pero todavía tenemos barco. Que “lo financiero” tiene mucha culpa, sí, pero pensar que sólo tenemos una vía de agua, ¡no! Etiquetar la crisis como de consumo y no hacer nada más, es simplista. Pretender curar una gangrena con una aspirina es una locura.

La solución ahora, con la que está cayendo, es simple: trabajar el doble, hacerlo bien a la primera y, sobre todo, rápido. Si sólo arreglamos las causas seguiremos teniendo el barco medio hundido. También tendremos que achicar agua, secar los motores (o las velas, como quieran), volver a poner todo en su sitio y arreglar todo lo que se haya estropeado.

Sabemos que inundar de dinero el mercado (como están haciendo los bancos centrales) mitiga el problema pero no lo arregla. Y mientras ¿qué hacemos? Sugiero que todos, cada uno en su sitio, intentemos generar el Máximo de Valor Añadido (MVA y así parece serio). Debemos  generar mucho más que antes para sustituir a los que han dejado de generarlo y generar de nuevo.

A la espera de que esta nueva fuente de MVA se consolide, sugerimos que todos nos pongamos “las pilas” y ayudemos desde nuestros puestos de trabajo.  A parte de ahorrar, ser austeros y más productivos, hagamos algo más. Busquemos al Cliente (el que recibe el fruto de nuestro esfuerzo) e intentemos cada día ser mejores a sus ojos. Para ello tendremos que centrarnos en él innovando, investigando, imaginando nuevos productos y servicios, con ilusión, pasión y rápidamente.

Las jerarquías estructuran muy bien las organizaciones pero cuando se trata de responder rápido a una necesidad del mercado, son lentas. Lo rápido son los procesos transversales. Un buen violín se oye, muchos buenos violines tocando la misma melodía se oyen mucho más. Poner a muchos pensando en una misma cosa es más efectivo que sólo uno lo haga.  El Cliente, nuestro objetivo. Yo hasta le dedico oraciones varias veces al día.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

www.mc3.es