Pequeños detalles, grandes impactos.

Cuando un gran barco cambia su rumbo un grado, sólo un grado, la percepción del cambio es nula. Sólo será perceptible a través de los aparatos electrónicos. En cambio, el impacto al final del viaje será grande si el trayecto es largo. Lo mismo ocurre a los que tiran con armas de fuego o con arco, ya sea para la caza o como deporte. Un “mínimo” desvío en el disparo implica errar el tiro.

Lo mismo ocurre en nuestras vidas particulares y en las organizaciones. Un detalle puede arruinar un resultado. También es cierto que un pequeño detalle “a tiempo” puede evitar males mayores y hasta, incluso, conseguir un gran resultado. Roland Topor (escritor, pintor, ilustrador y cineasta francés) dejó escrito: 1 gr de caviar en un kilo de excremento no cambia nada, pero 1 gr de excremento en un kilo de caviar lo cambia todo.

El cuidado de los detalles es siempre importante. En lo personal, todos sabemos aquella llamada que no se hizo y aquella frase inoportuna que lo arruinó todo. También en los negocios. Un buen producto con un mal detalle arruina el producto y nunca embellece el detalle.

Seamos positivos, cuántas veces no hemos dicho: “debiéramos haber hecho o dejado de hacer aquello” La corrección de un rumbo con la suficiente antelación puede evitar un desastre o hacer de un mal comienzo un buen final.

Se conoce como “el síndrome del estudiante” la actitud de dejar para más adelante lo de estudiar. Hacerlo el día antes del examen es tarde y, salvo “potra”, siempre preguntan lo que no se ha estudiado. En las organizaciones también ocurre. Se deja para el último momento un sinfín de cuestiones que se perciben como detalles y que acaban siendo detalles determinantes. Todos sabemos el gran impacto económico que los detalles han generado: tolerancias mal calculadas, un defecto en el pedal del acelerador de un coche, y un sinfín de lanzamientos comerciales en los que la publicidad no estaba coordinada.

En el desembarco de Normandía, cuentan las crónicas, lo que significó para las tropas americanas un pequeño detalle. Llegar tarde a la concentración cambió la marea y el rumbo. Otras tropas cuidaron los detalles y desembarcaron con muchos menos problemas.

¿Se dan cuenta del ahorro de recursos (dinero, empleos, vidas, empresas…) que significa fijarse en los detalles, hacerlos bien y aplicarlos correctamente lo antes posible? Una buena gestión valora la importancia del detalle. ¿No es esto una buena manera de ahorrar costes antes que eliminar a quien menos culpa tiene?

Juan Carlos Estorach & Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos