Subir impuestos. El cascabel del gato.

A los que tienen alma de empresarios. ¿Se les ocurriría subir los precios de venta de sus productos o servicios, sin más, dada su alta calidad? Al ministro de Fomento, y al señor Almunia que lo ha respaldado, sí que se les ha ocurrido. El año pasado, el 2009, también hicieron servir el mismo tipo de globo sonda con la excusa de las infraestructuras. Al final nos han subido el IVA. Este año parece que van a por el IRPF. Ya veremos cómo queda el pastel con tantas elecciones en ciernes.

Cuando se habla de subir impuestos, y sobre todo si se hace en nombre de la alta calidad de los servicios suministrados, hay que asegurarse de la eficiencia del gasto y de que la calidad sea realmente la que se dice que se entrega. El año pasado ya nos quedamos con la mosca detrás de la oreja. Este año la mosca sigue ahí y ha engordado mucho. Decir que la calidad es Europea sin demostrarlo es quedarse a medio camino. Lo mismo que revitalizar el Estatut catalán después de que el TC lo enmendara sustancialmente (por decirlo bonito y no meternos en política).

De entrada si se suben los impuestos (o dicen que van a subir) fuerza que el consumo se retraiga. Si a esto se le añade el inicio de las escuelas y sus gastos asociados, lo vacías que están las carteras después del verano y la perspectiva de la Navidad, parece lógico que ante cualquier gasto y/o inversión te la pienses dos veces. Una reducción del consumo implica menos venta y la tentación de bajar precios (lo cual puede ser atractivo para el comprador), pero algún trabajador verá reducido su salario (vía ERE, despido o cierre de la empresa). La perspectiva no nos gusta nada.

¿Qué hay que hacer? Lo de la ineficiencia del gasto público está muy manido (y no lo vamos a repetir). La proximidad de las elecciones nos va a traer promesas de reducción de gasto y de personal político adscrito (los llamados cargos de confianza). Eso será bueno si se hace pero desearíamos que alguien se dedicara a asegurar que los procesos (hay muchos) se fueran mejorando, haciéndolos más eficientes, menos costosos y más rápidos (siempre en favor del sufrido ciudadano). Pero por ahora muy pocos se están dedicando a ello. Dicen que hay otras prioridades. ¡Lástima!, lo de ahorrar no “tira”.

Reconocemos que se han hecho cosas para paliar la mala situación de caja, pero no creemos que eso sea ahorrar. Lo de bajar los sueldos tiene efectos secundarios no atractivos. Lo de retrasar las inversiones no nos parece que sea bueno para la productividad. Lo que sugerimos es identificar los sueldos inútiles y eliminarlos. Lo que se puede hacer con dos personas no hace falta que pongamos tres. El mundo ha cambiado y hay un buen número de puestos en la administración que todavía no se han adaptado (y se siguen haciendo las cosas con viseras y manguitos). Hay competencias traspasadas a las autonomías que siguen teniendo un Ministerio en Madrid con todos los costes y prebendas que ello conlleva. ¿Por qué no reducir a unos pocos la prebenda de viajar en primera clase en aviones y trenes? ¿Por qué no introducir indicadores de productividad y ayudar a los funcionarios a realizar mejor y más rápido su trabajo?

Resumiendo: subirán los impuestos, bajará el consumo y se generarán nuevas necesidades sociales que habrá que cubrir con más dinero. Todo ello para pagar nuestros mejores servicios e infraestructuras. No tiene sentido ¿no? A pesar de ello, la mayor parte del trabajo importante queda por hacer. Para ese viaje no hacen falta alforjas. ¿Cuándo le vamos a poner el cascabel al gato?

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

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¿Soñador o inmovilista?, ¡Viva Viriato!

Acabo de leer un estupendo artículo de la revista Quality Progress, escrito por Thomas Pyzdek, de hace algunos años. Ayuda a los profesionales de la Calidad a identificar áreas de mejora en su trabajo, pero advierte que el enfoque tradicional de la Calidad puede que sea contraproducente.

Pyzdek cree que los enfoques basados en la Calidad son lentos en dar resultados. Los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos y la presión por poner nuevos y mejores productos en el mercado es tremenda. A esta presión, la metodología de la Calidad responde con reuniones, preguntas, comprobaciones, validaciones, presentaciones y…. Sí, son seguras, pero lentas.

Comparen con los resultados obtenidos usando otro enfoque, el de la Teoría de las Limitaciones de Goldratt. Lean su libro “La Meta”. ¡Una joya! Protagonistas, los cuellos de botella. Se obtienen mejoras (léase resultados) mucho más rápido.

Permítanme que cuente mi experiencia en una fábrica de mallazo electrosoldado (se utiliza en construcción para poner dentro del hormigón). De esto hace 22 años, ¡Qué tiempos aquellos! El objetivo, como siempre, era vender más y a mayor precio. El precio lo ponía el mercado (como siempre) y todos los intentos de subirlo (aunque fueran unos centimillos de peseta) implicaban perder ventas. Así que la estrategia era producir más, aprovecharse de las economías de escala y vender, y ¡vender! Con eso se pagaban las nóminas, a los bancos, se cubrían las amortizaciones y hasta sobraba un poco para Hacienda (que somos todos).

Se producía a 3 turnos. Se planificaba bien la demanda y se esforzaban en hacer los cambios de máquina (de fabricar un modelo de mallazo a otro) lo más rápidamente posible. El resto era conocer los costes “al dedillo”.

Había un problema: Cada camión se cargaba en 35 minutos, en promedio. Los chóferes tenían que esperar mucho y daba muy mala imagen.

Un día alguien formuló un sueño: Cargar los camiones en menos de 10 minutos. Los compañeros se encargaron de “bajarlo a tierra”. Se llevaba 20 años haciendo lo mismo ¿Cómo se iba a hacer de otra manera? Se imaginaron puentes grúas de dimensiones iguales a los de los estibadores del puerto (cuando el dinero no es tuyo es fácil soñar, decían). De esto se hablaba entre txiquito y txiquito (porque esta historia ocurrió en el País Vaso) cuando los de turno partido (comerciales, administración, mantenimiento, el responsable de producción y el director), se encontraban en el bar a la salida del polígono para finalizar el día.

Entre risas, el soñador dijo que había visto en un documental como se cargaban balas de paja en un camión con un “toro” similar al que ellos utilizaban. Que el “toro” en cuestión “pinchaba” la bala de paja y la cargaba en el camión en un “santiamén”. Ese fue el detonante para que el de mantenimiento (el practicón) sugiriese que al “toro” de la empresa se le podían poner unas (puntas de flecha a los “cuernos” para que pinchase el paquete de mallazo. Risas generales y castigo a no beber más txiquitos ¡por decir tonterías! A la semana siguiente se estaba probando un prototipo de la idea. Después de dos semanas de pruebas y errores el “toro” tenía los dos “cuernos” afilados y “pinchaba” los paquetes para llevarlos del almacén al camión. En 3 meses se cargaban los camiones en 8 minutos.

Resumen: un visionario, varios realistas, orgullo y energía a raudales y muchas dosis de buen humor hicieron posible que un sueño se hiciese realidad. Resultados: menos costes y más ventas (los chóferes hablaban bien de la empresa).

El paradigma de Calidad pretende encontrar “la mejor” solución para hacer las cosas, sin tolerancia a aceptar, sólo, una “mejor” manera aunque, todavía, no sea “la mejor”. Requiere un apoyo excepcional de la Dirección, que ha de apoyar a la Calidad, al Medio Ambiente, preocuparse por la Prevención y etc, etc, etc… Subestiman los logros que pueda conseguir un único individuo, con iniciativa, imaginación, ilusión (i+i+i) y una chispa (o varios txiquitos) de locura.

Sinceramente, creemos que para lidiar con la innovación (+ i’s), especialmente cuando se habla de PYMES, debemos partir de principios muy distintos…

El tema es importante, porque según tratemos la innovación se pueden volatilizar todas las líneas de apoyo a proyectos de mejora con “metodologías” y “sistemas” mal concebidos desde sus cimientos.  Nosotros tenemos mucho miedo a perder una oportunidad, la verdad.

¡Viva Viriato y su guerrilla!

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos