Mal operario siempre tiene malas herramientas

Lo dice un proverbio francés. A mí me suena que algo tiene que ver con la política. Últimamente les salen mal muchas cosas.

El campo de visión del responsable político debe ser mayor que el nuestro, pero no quita que los demás no tengamos la suficiente capacidad de análisis y de comprensión para hacernos una buena composición de lugar. En política si te equivocas una vez es malo, si engañas es peor, pero si eres tonto es el final. Señores políticos, Excelencias, escojan. Está claro que la situación no es buena y que juegan con la semántica para esconder lo que convenga. Pero la situación, a corto, no cambiará. Sobre todo si seguimos haciendo lo mismo. ¡O cambian las herramientas o cambiamos al operario!

Quejarse de desesperación o de desapego no soluciona nada. Son sentimientos generales (asumidos o no) que no añaden valor, ni a la sociedad ni a nadie. Lo más aconsejable es “poner ritmo”. Se me ocurre que lo mejor es ponerse a trabajar en grupo (de lo lindo) y empezar a poner un poco de lógica en las acciones a realizar. Hace tres semanas Juliana nos comentaba lo de tocar jazz: “improvisando pero siguiendo el ritmo”, nos decía. No hacer por hacer, ni decir que vamos a salvar a unos antes que a los otros (yo he oído que a los delgados les vamos a seguir dando comida y que los rollizos se espabilen). Aquí es cuestión de que nos salvemos todos.

No estamos tan mal (¡al loro!). Somos muchos y tenemos el conocimiento, la metodología y las ganas para salir adelante. Viva la mentalidad empresarial del comentario de Melció de hace dos semanas. Viva la innovación, la ilusión, el talento y cualquier tipo de pasión que saque lo mejor de nosotros. Viva el ritmo y viva la improvisación.

Aceptamos crisis (pero no como animal de compañía), pero nos vamos a poner las pilas para salir de ella. Vamos a utilizar nuestras energías para seguir hacia delante hacia una mejor situación, pero, eso sí, todos juntos. Todos en estos momentos somos necesarios. Unos por la experiencia, otros por la energía y todos por la ilusión. Pero ilusión sin esfuerzo no va a ser suficiente.

Ahora sólo nos queda encontrar a los “buenos operarios y operarias” para que decidan las “buenas herramientas y procesos”.

¿Voluntarios y voluntarias?

 Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos