Gloria Gaynor: “I will survive”

Hay obras maestras de belleza extrema que se recordarán por los siglos y los siglos. Los grandes pintores y escultores del renacimiento son un claro ejemplo. También las hay en la prehistoria y en los tiempos modernos. Hay otras grandes obras que se recuerdan por su sencillez y su capacidad de síntesis. Hay magia y fuerza detrás de una frase corta, sencilla y potente. Las hemos usado muchas veces: “Yes, we can”. Somos fans de la acuarela: trazo simple, sencillo y esencial. Disfrutamos con la poesía: esfuerzo de síntesis, juego malabar de palabras conjugadas, visión escrita de perspectivas con los ojos cerrados. Las canciones, y sus letras, también expresan mucho de aquello que nos es difícil decir con nuestras limitadas capacidades orales. Amor, protesta política, alegría, tristeza… No podemos dar ejemplos porqué dejaríamos a todos los demás. Y hay tantas, tan maravillosas, de tantas épocas y de tantos países y circunstancias…

Hay momentos en los que no se sabe lo que hacer y, al mismo tiempo, el interior te hierve en opciones para ser realizadas con toda urgencia. ¡Qué angustia! Entonces hace falta aquel empujón mágico, aquella chispa, que parece que pone decisión a tanta duda. ¡Zas! Y, de golpe, todo se pone en marcha. Varios autores llaman a este momento “ignición”. Podemos llamarlo así, o de cualquier otra manera, que resuma de golpe, voluntad, determinación, energía, rabia y duda. Nosotros les proponemos la letra, y el ritmo, de la canción “I will survive” llevada a la fama por Gloria Gaynor. Otra obra maestra con una voz ¡de impresión!

Consecuencia de un desencuentro amoroso (por decirlo fino) se encuentra, de nuevo, en la casilla cero. Volver a empezar. ¡Vaya situación! El estribillo de la canción repite:

I’ve got all my life to live,                 (Me queda toda la vida por vivir)

I’ve got all my love to give               (Me queda todo el amor por dar)

¿Cuántas veces no nos encontramos ante esta situación después de tanto esfuerzo? Después de haberlo dado todo, después de toda una vida, después de tanta ilusión… ¡Zas! Vuelta a empezar. No queremos entrar en lo sentimental (que se puede resbalar), pero sí que es esta una situación en la que varias veces en la vida nos podemos encontrar. Empezar una nueva empresa, un despido (hay tantos ahora), un nuevo trabajo. Decía un antiguo colaborador: “Ahora que me sé todas las respuestas, me han cambiado todas las preguntas”. ¿Qué hacer en esos momentos? ¿De dónde sacamos las energías para dar el primer paso? La ignición.

Es difícil proponer recetas para los casos personales pero tenemos ideas. Algo nos podrá decir ese chico de Sabadell, que con sólo 17 años y un préstamo de 10.000 €uros de sus padres ha abierto una nueva agencia de viajes: “Outlet viajes”. Ya tiene dos empleados y está pensando en abrir franquicias para aprovechar las vacaciones del próximo verano. Ir rápido, saltar de piedra en piedra y pasar el rio. Luego ya veremos si nos hemos mojado los pies, o no. Los bancos no le dieron dinero pero la empresa nació igualmente. Seguramente sacó lo mejor de sí mismo, sólo miró hacia adelante y se dio cuenta de que todo está por hacer. Por cierto, ese chico empieza a trabajar a las 8:15, va a clase (condición “sine qua non” impuesta por sus padres al darle el préstamo), come rápido y no vuelve a casa hasta las 24:00, cena y “hasta mañana”. Se queja de que ha reducido su vida social y, nos dice, que su ídolo es Amancio Ortega.

No sabemos en qué estarán pensando. Les recomendamos que pongan música a sus preocupaciones y a sus ideas. Que piensen en positivo. Y que ante la adversidad griten, muy fuerte, “I will survive”. Ya moriremos otro día.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

¿Quieren cocinar algo nuevo?

A estas alturas no les vamos a enseñar a cocinar, todos sabemos cocinar, llevamos años haciéndolo, y quien más quien menos ya tiene sus trucos (y sus manías).

Pero, precisamente, por tener nuestras manías, por llevar tiempo cocinando lo mismo, ¿no es interesante plantearse el cocinar algo nuevo? Primero tendremos que saber cómo está la cocina, según lo que tengamos a disposición no nos plantearemos según que platos. Conoceremos al equipo, experiencia y procedencia de los integrantes, queremos fusionar lo mejor que aporte cada uno de ellos. Y a partir de este primer análisis plantearemos una estrategia, unos objetivos. ¿Los tenemos claros? ¡Pues “manos a la masa”!

Nosotros tenemos una metodología, primero pensamos en el menú, es nuestro nivel 1 de procesos. Necesitamos disponer de esa visión genérica, de conjunto, antes de entrar en detalles. Un buen menú será equilibrado, con una muy buena relación entre entrantes, primeros, segundos y postres. También nos animará a querer continuar con el contenido de cada uno de ellos.

En nuestra metodología, querer saber el contenido de cada plato, será un nivel 2, se especifica en los procedimientos. Aparecen los roles: el chef, el jefe de partida, los pinches, etc., todos con su participación. Representemos nuestros procedimientos para que todos sepamos QUÉ y QUIÉN debe hacer cada una de “las partes del todo”. Por cierto, junto a todos estos platos, coexiste el mundo de las bebidas, puede que el rol de sumiller (sommelier) sea estratégico (dependerá del menú elegido, de nuestro mapa de procesos. Si se trata de un menú diario a 8€, ese rol no aparecerá en nuestros gráficos).

Por cierto, hablábamos de cocinar algo nuevo, quizás ya en la concepción del menú lo hayamos introducido, o puede que haya sido en la organización de la cocina, o en la preparación y ejecución del servicio. Si el cambio lo hemos introducido en el CÓMO hacer una salsa, “estamos de suerte”, nuestra metodología dispone de un tercer nivel, en el cual describimos las instrucciones operativas. El detalle de cómo hacer esa salsa. El paso a paso, porque hay que ser muy precisos, porque ante una situación no deseada hay que saber qué hacer, ya que es esencial que la salsa nos quede como estaba prevista.

Viendo y siendo conscientes de la fotografía “total”, vemos que los cambios se pueden introducir de muchas maneras, en varios sitios y varios al mismo tiempo. Por eso creemos que nuestra metodología  es la mejor guía para gestionar esos cambios, porque no nos deja ningún cabo suelto, porque nos permite llegar hasta el más mínimo detalle; y además llegamos a él desde la visión más general que tenemos, desde el mapa de procesos.

Hemos hablado de cocinas, bien podríamos habernos referido a organizaciones. Por cierto, ¿quieren cocinar algo nuevo? ¡Nosotros no paramos de pensar nuevos platos!

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

Costes: “paso a paso, golpe a golpe, verso a verso”.

A estas alturas del siglo XXI no vamos a reinventar la rueda. Para adelgazar sólo hay 3 alternativas: a) comer menos, b) comer igual y hacer más ejercicio, c) ir al médico si tenemos alguna disfunción endocrina o del aparato digestivo. Aunque los costes se asemejan a la grasa del cuerpo humano, el paralelismo no es tan evidente.

Un coste excesivo es el resultado de utilizar recursos por encima de lo necesario. Para identificarlos sólo hay que encontrar recursos infrautilizados, o bien, ver dónde se utilizan más recursos que los estrictamente necesarios. Reconozco que con experiencia se identifican rápido, pero tampoco se necesita un Master. Sentido común basta.

Veamos algunos ejemplos para una lectura más amena: a) sobrecapacidad en la maquinaria de producción, b) coches de prestaciones más altas que las necesarias de comodidad y confort, c) fotocopias de color (en uso interno), d) uso excesivo de metros cuadrados, e) parar máquinas antes de que sea la hora reglamentaria de hacerlo, f)… en definitiva, matar moscas a cañonazos.

Se necesita un poco más de conocimiento, experiencia y “saber hacer” cuando el sentido común ya no nos da más de sí. Hemos dicho que las disfunciones del cuerpo humano pueden generar grasa innecesaria. ¿Qué pasaría si en nuestra organización tuviéramos una cierta disfunción (llamémosle pequeño desarreglo para no herir susceptibilidades) y no fuéramos conscientes de ello? ¿Qué no es posible? Perdonen, sí que es posible. Profundicen un poco. Analicen la “cultura” (usos y costumbres) de la organización y la tendencia (comprensible a veces) a hacer lo mismo que el que menos hace. Ejemplos: a) impuntualidades (en reuniones, en entregas, etc.), b) reuniones largas, c) “reunionitis”, d) colas en la puerta del “jefe o jefa”, e) largas comidas, f) mala planificación de viajes, g) mal archivo, h) falta de concreción y detalles siempre sueltos, i) re-operaciones en taller o fábrica, j) controles excesivos, k) duplicidades, triplicidades, y más, l) “mañana lo acabo”, m) existencias obsoletas, n)precios fuera de mercado. Y podríamos seguir.

Con “manu militari” no se arregla (de hecho sabemos que se complica más). ¿Cómo se introduce método y rigor en una cultura “laxa”? ¿Cómo se injertan las ganas de las cosas “bien hechas a la primera”? Recordemos que estamos en el siglo XXI y antes que inventar es mejor copiar (para ir rápido) pero con ayuda (para copiar bien). Definir bien la coordinación de las actividades de todos, ayuda mucho (o muchísimo). Evitar las zonas grises de “responsabilidad indefinida”, mucho más. Saber quién es el jefe es esencial. Quien paga manda, dice el dicho. Y paga el Cliente. ¿No?

Si nos metemos con enfermedades serias estaríamos hablando de “comisiones”, ostentación, salarios alcistas con ventas bajistas, corruptelas y otras cosas… Entonces las ayudas y los paños calientes no sirven. Hay que “cortar”. La medicina preventiva ayuda poco. La forense más. En este punto es cuando peligran los salarios (los que menos culpa tienen). Habiendo posibilidades de evitar el desastre ¿cómo es que nos gusta bordear el precipicio? ¿Somos inconscientes o es que nos van las emociones fuertes?

Nosotros creemos en el “paso a paso” antes que en los paños calientes. Y en estos antes que en la alternativa del bisturí o el hacha. Por cierto…

¿Se acuerdan aquella anécdota de parar 10 minutos cada hora para afilar el hacha? Nosotros, en MC3, ya hemos encontrado qué afilaremos. Cada día simplificamos procesos y reducimos costes innecesarios. Como los plátanos: “todos los días uno, por lo menos”. Si quieren, hasta con música: “paso a paso, golpe a golpe, verso a verso”.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos

¡Interesa llegar, pero aún más cómo!

Muchas son las frases que reflejan un mismo concepto: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, “Un viaje de mil millas comienza con el primer paso”, etc. pero leía hace unos días el siguiente artículo: “Mil Millas” donde realmente coincido con su visión, realmente el camino empieza antes de ponerse a andar.

Si lo trasladamos al mundo de la Fórmula Uno, ¿no es cierto que antes de iniciar la carrera hay muchos ajustes que realizar? Incluso la decisión de la estrategia, el número de paradas, etc. En el mundo del fútbol también lo vemos, no nos es suficiente ganar, el cómo es importante. A un único partido podría valer, pero en un campeonato el cómo garantiza regularidad y se traduce en resultados. Nosotros no somos de partido único, una empresa no quiere un único éxito, queremos “ganar” por mucho tiempo.

¿No ocurre lo mismo con un nuevo producto o servicio? Su comercialización es un paso dentro del proceso, pero no el primero. Y debemos asegurarnos el considerar “la totalidad” del proceso para garantizar, en la medida de lo posible, el resultado deseado. De hecho, veíamos en el artículo de hace unas semanas, “Pequeños detalles, grandes impactos”, como un mal inicio puede hacer cambiar radicalmente el resultado.

Por cierto, en el mismo artículo al que me he referido también se hace mención de otro punto que considero clave, los resultados:

“En vez de vivir obsesionados por los resultados, deberíamos centrarnos en el proceso: disfrutar del paisaje en el viaje.” (“Con ganas, ganas”)

Traduzco ese “disfrutar del paisaje” como un “trabajar motivado”, de manera que los protagonistas sean, como siempre decimos, las personas y no los resultados.

En MC3 siempre lo hemos defendido, los resultados deben ser consecuencia de buenos procesos; de otra manera, dependemos demasiado del factor suerte, importante como siempre pero nunca puede ser clave.

En conclusión, procesos consistentes desarrollados por personas motivadas siempre desencadenarán resultados exitosos.

Juan Carlos Estorach   &   Joaquim Esquirol

Gestión por Procesos