Antoni Gaudí, arquitecto universal (Reus, 1852 – Barcelona 1926), se hizo famoso por la originalidad de su obra. Entre otros elementos, utiliza profusamente los arcos. Sus tres arcos principales son el parabólico, el catenario y el funicular (variante específica del arco catenario). El que más genialidad tiene es el funicular. De forma simple, el arco funicular es el que forma una cuerda inextensible con pesos uniformemente repartidos en todo su largo. Gaudí pensó que si esta era la forma que la naturaleza tomaba para “resistir mejor”, esa sería, al invertirlo, la mejor forma que los arcos pudieran tener en la construcción. Así se ahorraba material y se ganaba espacio habitable.
Les invito a que investiguen un poco en Google para “saber más”. ¡Vale la pena! Pueden Vds. ver ejemplos de su utilización en la Casa Batlló, en la Casa Milà (La Pedrera) y en el Palacio Güell, todos ellos en la ciudad de Barcelona.
¿Y qué tienen que ver los geniales arcos de Gaudí con las estanterías? La genialidad de Gaudí no fue utilizar una forma compleja (matemáticamente sí que lo es), sino que utilizó la cabeza. Aunque parezca difícil eso es lo que menos se usa. Gaudí intuyó que la naturaleza era mejor arquitecto que todos los arquitectos juntos. Si la naturaleza utilizaba una forma específica era mejor copiar que inventar cosas nuevas. Comprendan la gran dificultad que tuvo que vencer cuando TODOS los arcos tenían otras formas “desde hacía siglos”. Con las estanterías pasa algo parecido.
A quién se le puede ocurrir no utilizar estanterías, armarios o cajones, en una oficina o en un taller. Son necesarios como la materia prima misma, las máquinas y las personas. Nosotros pensamos que aceptar lo que hasta ahora hemos visto sin cuestionarlo (siempre positivamente) no lleva a buen puerto. Una vez preguntamos qué hacían tantas estanterías en una fábrica determinada. La respuesta fue evidente: “tener el material disponible para cuando sea necesario”. Como esto es lo que pasaba desde hacía años todos aprendieron a producir las piezas necesarias para “volver a llenar las estanterías”. ¿Se imaginan tener un elemento de producción con el objetivo de llenar huecos? A ver, ¿quién es el Cliente, la estantería o el que paga y necesita el producto?
Así que le dimos vueltas y después de muchas discusiones complejas (producir contra mercado o, producir contra existencias – en inglés: order to market o, order to stock), acordamos replantear la situación. Verificamos el objetivo inicial: reducir las existencias. A partir de ahí empezamos a pensar al revés. La lógica fue la siguiente: si se utilizan las estanterías para colocar lo que se produce o lo que se compra, ¿seguirían siendo necesarias las estanterías con un aprovisionamiento y ventas continuas? Si cambia el ritmo de la venta, ¿cómo debe cambiar la velocidad de las compras? Por cierto, preguntas parecidas llevó a TOYOTA a desarrollar el “just in time”.
Para ahorrar costes es mejor que piensen en cómo adaptarse a los cambios de ritmo de la demanda. Adaptar el aprovisionamiento es algo más
fácil. Eso es mejor que montar estanterías. Éstas tienen su función claramente definida pero no para guardar errores de producción o especulaciones de compras. Si cuando tenemos estanterías las llenamos, ¿qué pasa si las vaciamos y las desmontamos? ¡Piensen al revés! Identifiquen qué estanterías desmontar y pongan las cosas por el suelo si hace falta (que molesten). Encontrarán cosas olvidadas y se llevarán gratas sorpresas. Si analizan correctamente, las existencias se reducirán y ganarán espacio, tiempo y dinero.
Recuerden que lo natural es comer de lo que hay. Guardar un poco sí, guardar de todo no. Quiten alguna estantería, hagan ejercicio y copien a la naturaleza. Saldrán ganando.
Juan Carlos Estorach & Joaquim Esquirol
Gestión por Procesos
Archivado en: Reflexiones Etiquetado: | ahorrar, arco funicular, arcos, cuestionar, darle la vuelta, estanterías, Gaudí, naturaleza
Tenéis razón. Además con el uso de la información que hoy tenemos online deberíamos vaciar las estanterías y ver que estamos duplicando. Seguro que libros y papeles, sin desaparecer, se reducirian considerablemente.
La logica es lo que “naturalmente ” deberiamos siempre aplicar…pero el ser humano tiende por naturaleza , a complicarse la vida.
Un fuerte abrazo.
Pep Aresté.
[...] Imagen 1 [...]